Fue una noche para el olvido... con una deficiente actuación, llegó a su fin la hegemonía que nuestro equipo mantenía sobre el amiérdica desde el Apertura 2004 (además del invicto en el Gallinero desde el 2000). El Guadalajara nunca "se encontró" en la cancha, los jugadores se notaron terriblemente imprecisos, erráticos, desconcertados y desconcentrados la mayor parte del tiempo; la grandísima cantidad de pases -en apariencia sencillos- que fueron fallados, ya sea por falta de coordinación, muy mal envío, o porque el receptor no se movió siquiera, es la mejor prueba de que Chivas no salió en su noche. El amiérdica hizo su parte, es cierto, salió a dejarlo todo en la cancha como se suponía y preveía, pero de cualquier manera nosotros NO hicimos lo que nos correspondía... nos vimos claramente superados en intensidad y aplicación, y nuestro fútbol dejó mucho que desear ante un rival que a pesar de lo encomiable que haya sido su actitud, planteamiento y pundonor, después de todo no dejaba de ser limitado.
Aún así, y al igual que sucediera en el partido frente a las Gatas, pudimos haber cambiado el curso del partido con una jugada que DEBIÓ haber sido gol (el remate de Bravo teniendo toda la portería frente a sí), pero Omar volvió a perdonar increíblemente. Lo peor de todo para nosotros, es que este Clásico es de los que se recuerdan por mucho tiempo, por la diferencia tan grande en casi todos los aspectos que había entre uno y otro equipo (por ejemplo, nuestra victoria de 0-3 en el Invierno 2000 se recuerda más que otras debido a que ese fue nuestro peor torneo en décadas). Una vez más se vuelve a demostrar que los Clásicos en efecto son partidos aparte y que la diferencia que haya en el fútbol o "momento" de ambos equipos pasa a segundo término.
Primer tiempo de desconcierto. Las llegadas (no de peligro, pero en las que sí pisaron nuestra área) de las wilas cuando todavía no se cumplía 1 minuto de tiempo corrido, fueron un presagio de lo que vendría más adelante. Hasta los 10 minutos, el partido se jugó bajo un ritmo vertiginoso, de ida y vuelta... y precisamente esto último, que el disminuido amiérdica que habíamos visto jugar tan mal en sus últimos partidos nos estuviera jugando al tú por tú, nos dejaba con una incómoda sensación. Al minuto 10' el amiérdica tuvo la primera jugada de gol luego de un corner, y al 11' Bravo estrellaría un buen remate de cabeza en el poste, y el contraremate, también de cabeza y ante el arco desguarnecido, rozaría el travesaño. Un par de minutos después, hubo una buena jugada entre Omar y el Bofo, pero el servicio de éste no alcanzó a ser conectado por el Venado, e instantes después un tiro de esquina pondría más peligro en el área wila. Chivas lo estaba intentando, estaba yendo al frente, ya estaba tocando la puerta... pero incluso en este buen momento de partido, que quizá fue el MEJOR, la imprecisión en los pases estaba siendo notable, además de que el amiérdica llegaba cómoda y campantemente hasta nuestro territorio cuando así lo quería; los amarillentos seguían sin ser menos que el Rebaño en el desarrollo del partido, y eso en definitiva no era buena señal. Al minuto 21' Michel manda a córner un peligrosísimo disparo, e inmediatamente después realiza otra gran intervención, saliendo al encuentro del delantero wilo. Al 23' caería el gol amarillento, y a raíz de ello Chivas se perdió en la cancha durante varios minutos, mientras el amiérdica parecía querer ir por más. Al minuto 34' Omar Bravo aguanta bien la pelota, da media vuelta y con la portería enfrente de él no logra mandar el balón a las redes (fueron buenos los reflejos del porterillo de las wilas, ¡¡pero éste era GOL, sin duda!!). ¡¡Aaaahhh!! increíble, ¡¡y pensábamos que contra las Gatas había perdonado en jugadas claras!!. En los minutos restantes fue poco lo que pasó... teníamos mucho que cambiar en el entretiempo si queríamos ganar o por lo menos rescatar un puntito.

No hubo fútbol para empatar. Se podría haber pensado que Chivas saldría con todo en la parte complementaria, que agobiaría y desbordaría a las wilas, que la presión sería tal que el gol del empate se volvería consecuencia inevitable, pero eso estuvo muy lejos de suceder. El amiérdica se replegó con gusto en su territorio, cedió la iniciativa, pero el Rebaño no lograba hacer nada con la pelota y mostraría su peor fútbol en toda la noche... nuestro traslado de balón era completamente intrascendente, y una vez que llegábamos a 3/4 de cancha no hacíamos nada (ni sabíamos qué hacer) con el balón. Peor aún, el amiérdica seguía llegando muy tranquilamente hasta nuestro territorio cada vez que lo quería. Al minuto 66' por fin generaríamos algo, cuando el Bofo le pone un buen servicio filtrado a Bravo, éste alcanza a rematar y el portero wilo realiza otra gran atajada. Esta acción de peligro no cambió para nada el desarrollo del partido... seguíamos con un toqueteo estéril y displicente de balón. Al minuto 78' el Venado centra para Bravo, y el cabezazo de éste salió muy débil. A partir del minuto 82' Chivas comenzó a empujar un poco más, y al minuto 84' por poco cae el empate vía autogol de las wilas... el tiempo se esfumaba y francamente no se veía por dónde, ni cómo, empataríamos el partido. Y es que Chivas ya estaba jugando de manera muy apática, se veía fundido. Aún así, al 89' Bravo centra por el costado derecho, un jugador nuestro cae, no hay penal, y Santana remata muy deficientemente, mandando el balón para las nubes. Silbatazo final, Chivas cae luego de 7 años y medio en el Gallinero.

A pesar de la mala actuación, hay razones para creer que fue sólo una mala noche, y no que nuestro equipo presenta algún problema de fondo en su funcionamiento... Chivas venía de una muy buena primera mitad de torneo, jugando bien en muchos de los partidos, imparable como visitante, luciendo una idea sólida de juego, con varios elementos en gran momento, etc. Así que lo que debe preocuparnos y, sobre todo, OCUPARNOS, es no caer en un bache. Es bien sabido que los clásicos suelen ser puntos de inflexión para los equipos: que así como una victoria en un Clásico puede representar el inicio del repunte o de la mejoría en el torneo, una derrota en estos partidos puede pegar tanto en lo anímico, puede causar tanta incertidumbre que se cae en un bache o en una espiral de mal funcionamiento y malos resultados. ¡¡Que eso no nos pase, Rebaño!! fue un partido decepcionante, sí, pero necesitamos dejarlo atrás CUANTO ANTES SEA POSIBLE... hay que regresar a la senda del triunfo YA MISMO.
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