Era mucha la incertidumbre por ver qué tanto le había afectado a los jugadores la semanita nefasta que tuvimos, pero desde los primeros instantes del encuentro nos sorprendieron gratamente... y es que Chivas fue un auténtico vendaval; si no futbolístico, sí de entrega, coraje y pundonor. Los primeros 20 minutos fueron totalmente rojiblancos, mientras que el amiérdica respondía con ataques y descolgadas una más tímida que la otra. En estos minutos iniciales nuestro equipo concentró su ataque en la banda de la izquierda, en donde se encontraba el eterno Ramoncito... si bien cada vez es más evidente que ya no tiene el fondo físico y por ende futbolístico de otros torneos, además de que en casi todo el presente torneo ha estado en una baja considerable de juego, en este encuentro en específico se las arregló para contribuír en el ataque. Hacía mucho tiempo que no veíamos a Chivas causando tanta zozobra en el área rival como el día de ayer: en la primera mitad, se tuvieron al menos cinco ocasiones de peligro latente, tres de las cuales tenían todo para ser gol (dos de Arellano y una del Venado). El par de roscas con el que nos fuimos al descanso, nos dejaba frustrados, pues debíamos ir ganando, pero hubo demasiada imprecisión al frente.

En la segunda mitad, un amiérdica que poco y nada había hecho, despertó y comenzó a pelearle al tú por tú la posesión del esférico a Chivas... ahora teníamos un partido equilibrado. Y no sólo eso: los atacantes amarillentos comenzaron a "probar" a Michel, quien respondió con atajadas magistrales. Una pelota en específico que sacó al minuto '61 con tremenda estirada, se llevó la tarde. Fue sin duda el mejor elemento rojiblanco en el terreno de juego (menciones especiales para Gonzo Pineda y Héctor Reynoso, que pusieron y dejaron todo). Chivas había venido de más a menos, pero fue justo en este momento del partido que por fin abriría el marcador: culminando una relampagueante jugada que nació de Michel, el Venado Medina sacó un centro por la banda izquierda que un solitario Amaury Ponce conectó PERFECTO de cabeza... ¡¡goooll!! ¡¡gol de Chivas, carajo!! ¡¡a sacarla del fondo, "Paco Memo"!!. Luego de este gol, se vinieron cambios de parte de ambos técnicos, pero ninguno de los dos equipos mostró algo diferente. El amiérdica volvió a la tibieza e inoperancia ofensiva de la primera mitad, mientras que Chivas tuvo un par de descolgadas que podrían haber significado el lapidario segundo gol, pero se volvió a demostrar que habíamos salido en una tarde imprecisa a más no poder. LLegaba el silbatazo final, ¡¡PAPÁ CHIVAS se queda con el Clásico Nacional!!.